Arquímedes

El nombre de Arquímedes fue hecho famoso por un siracusano nacido en el año 287 A.C. que así se llamó y que se destacó por sus trabajos en geometría, física, mecánica e hidrostática. Su mayor celebridad se refiere a la formulación del llamado “principio de Arquímedes” que comprobaba cómo un sólido sumergido en un líquido, es sostenido por una fuerza igual al volumen del líquido que desaloja. Sus sabiduría influyó grandemente en el Renacimiento y en el desarrollo en la ciencia moderna. Sus obras resaltantes son: Medida del círculo, Conoides y Esferoides y la Cuadratura de la Parábola. Hasta aquí lo recogido en diccionarios filosóficos respecto de tan egregio personaje.
En honor a aquél, muchos nombres similares se han colocado a mortales, aquí y más allá de esta tierra. Unos famosos, otros de singular importancia y los más incógnitos. Verbigracia. Arquímedes Rivero, cubano batistero se hizo mago de las telenovelas en Venezuela y convirtió éstas en imán económico que amasó aun más la fortuna del golpista Gustavo Cisneros. Arquímedes Alfonzo, bregador joven vallero que a punta de esfuerzo a punto está de borlarse como ingeniero. Arquímedes Reyes, discípulo guardiero de La Ñera, se ha hecho famoso por los impecables cortes que hace en su peluquería en Porlamar. Arquímedes Barreto, negro con pinta de miembro del círculo bolivariano, que goza un puyero cumpliéndo las órdenes de su jefe Daniel Rodríguez.
Pero en materia de Arquímedes, nadie iguala al roblero puntabravero que lleva tal nombre. De su lengua viperina ha hecho lo más granado de su vida y la saliva que le ha escupido los castigos. Cuanto ser humano le pase enfrente, cuanto cristiano reciba cualquier descalificativo. No hay patamarilla que le gane el concurso del chisme y la blasfema. Sin escala de valores definida, no discierne entre lo virtuoso y lo miserable. Así, no define al probo como un ser con cotaje, honradez, apego a la verdad, rechazo a la mentira y preferencia de lo justo sobre lo injusto sino que lo remite a la satisfacción ordenada o desordenada de los apetitos o placeres carnales, complejo y espinoso asunto en el cual él no puede apretar las manos sin pinchárselas. Sólo se compara a otros personaje, un vecino suyo de nombre Chu Luis en aquello de llevar y traer, con lo cual puede usted inferir que el vecino de marras es más peligroso que un mono con hojilla y más falso que una escalera de anime.
Arquímedes en lo político también puede llevarse su medalla de oro en lo negativo. Andó la seca y la meca votando por la corrupción las tantas veces que ésta se presentó como alternativa en el pasado político venezolano. Como no le vio el queso a la tostada, se fue con Chávez y tal rebusque le duró lo que un suspiro. Hoy día ha vuelto al redil adeco y ha hecho de la salida de Chávez de Miraflores, su delirium tremens.
Como regalo a su blasfemar, un paisano le dedicó estos versos que a continuación parafraseamos: /Como él que tiene lechina/ya ni en Los Robles te quieren/pidiendo la guillotina para tu lengua de espina/por perverso y cizañero/injurioso y embustero/a cualquier parte que irás/tu maldad la llevarás/como todo ser rastrero…/Como todo ser rastrero/ya mucha gente te esquiva/por tu crítica agresiva/se te ve con desespero/como el típico grosero/haces lo que te parezca/y con tu forma grotesca/se te ve de maldad lleno/ expandiendo tu veneno sin que nadie lo merezca.

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