El sueño de Ramón

El tesón, la perseverancia y las ganas de ser se juntaron en una sola persona para convertir en un apostolado el trabajo social en beneficio del pueblo neoespartano. Así lo hizo Ramón Sabino y moviendo cielo y tierra se apoltronó en el Centro Comercial Jumbo de Porlamar para dar rienda suelta a su afán de constructor de una sociedad enmarcada en los postulados del insigne maestro margariteño, Luis Beltrán Prieto Figueroa. No le importó en ningún momento la crisis económica que agobia a la Venezuela petrolera y mucho menos las mezquindades humanas impregnadas de egoísmo y bajezas. El trabajo se realizó a punta de coraje, palabra que definitivamente remarca la voluntad de quien se montó en el caballo alado del academicismo para sortear los difíciles obstáculos de una sociedad, que por momentos, pierde la brújula y arrincona a sus mejores voluntades. De esa forma nació la Fundación “Prieto Figueroa” que viene a ocupar espacios importantes en el quehacer educacional de esta región. A lo mejor los eternos envidiosos de la cultura verán el esfuerzo de este equipo como un simple saludo a la bandera, pero en realidad tienen una miopía enfermiza en su cerebro de odiosos seres de plastilina.
La Fundación “Prieto Figueroa” se hizo realidad en medio de proyectos ambiciosos, que incluyen el antitabaquismo, la orientación vocacional y la conformación de equipos para llevar la educación como bandera en este proceso formativo que tantos tropiezos tiene en la Venezuela petrolera. De esa manera cristaliza una idea que nació en el largo transitar de Ramón Salgado por los distintos centros educativos del país, ya que desde Carabobo soñó el orientador, que algún día contaría con un espacio cultural para servirle de trampolín al pueblo de Nueva Esparta y ahora instalado en el plano de la realidad con su cargamento de voluntad y ganas de ser, estoy seguro que muchos serán los dividendos que este centro del saber insular podrá llevar mediante talleres educacionales a miles de almas que todavía están en el embrión de la educación insular. No queda ninguna duda que esta fundación traerá grandes dividendos a las tan deteriorada educación insular y estoy seguro que contribuirá de muchas maneras a elevar el nivel formativo de una cantidad de jóvenes margariteños ávidos de elementos culturales. La luz se hizo de repente y la cinta fue cortada por Manuel Antonio Narváez y Luis Ortega Carneiro, hombres de sensibilidad social que metieron el hombro con mucha fuerza para cristalizar la imagen borrosa de otros tiempos, pero que se patentó en una Fundación “Prieto Figueroa” que a partir de este momento se convierte en una referencia de la cultura insular.
A nadie se le había ocurrido iniciar una gesta por la adecuación y los organismos vinculados al gobierno no ven con buenos ojos, que la iniciativa de particulares que viendo la atrofia de los organismos públicos, levantaron las banderas del prietismo para colmar de elementos formativos a una sociedad carente de liderazgos sociales. Tanto fue la fuerza realizada por los funcionarios públicos para que no cristalizara este esfuerzo, que ni el Gobernador Alexis Navarro y mucho menos el sobrino de Prieto, que hoy funge de Secretario General de Gobierno, pusieron sus voluntades para elevar las banderas del prietismo universal. Se hicieron de la vista gorda y ni siquiera voltearon sus miradas a un acontecimiento, que aunque luce muy minúsculo, lleva en sus alforjas el pensamiento de Prieto Figueroa para regarlo por toda la geografía insular.
Sentí pena ajena cuando ni un sólo representante del Ejecutivo hizo acto de presencia en tan solemne acto y apenas una veintena de amigos de Ramón Salgado estuvimos aupándolo en su misión educacional que frutos dará a muy corto plazo. El cuadro de Prieto Figueroa fue develado por dos asuntinos de valía encarnados en Manuel Antonio y Licho Ortega y las palabras enaltecedoras de Ramón Sabino, Modesto Gómez, Rafael Avila Vivas y este servidor, le elevaron los niveles de voluntad a un muchacho que sólo sabe generar ideas para ponerlas al servicio de su pueblo. En estos esfuerzos colectivos que fueron, llevado a cabo por un equipo de jóvenes, que todavía creen en la salvación nacional por la vía de la formación y donde están condensados los pensamientos de quienes pasarán siempre por encima de los envidiosos, que ponen obstáculos en el camino para que reine la mezquindad y no existan triunfadores capaces de saltar los caminos enlodados y triunfar fabricando realidades y proyectos como la Fundación “Prieto Figueroa” que ahora ondea las banderas de la educación, pues como dijo el Maestro Prieto “No hay término, todo comienza siempre: siempre es ayer, mañana, ahora o nunca”.

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