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Cambios, cambios, cambios


¡Que bonito es cambiar! ¡Y qué hasta los mismísimos estoy de hacerlo!
Pues bien, parece que ha llegado el momento. Hoy es el último día de trabajo en mi actual empresa. Mi actual jefe ya conoce mi intención de no continuar en su barco. Creo que he conseguido una salida elegante dejándome una puerta abierta, y aunque ahora eso no esté entre mis planes, dejaré miguitas de pan en el camino por si hay que volver atrás alguna vez.

Si todo va según lo previsto, dedicaré los próximos días a poner orden en algunos asuntos que requieren de mi atención, y el próximo día 15 me uniré por fin a Don Luciano, mi futuro Mentor, y comenzaré una actividad frenética de la que espero obtener frutos en pocos meses (quiero irle arrebatando a Botín algunos metros cuadrados de mi pisito, que ahora mismo es en realidad su pisito…) y dé el giro definitivo a mi vida.

Mis planes para conquistar el mundo tendrán además algún otro frente abierto, pero mi propósito último al unirme a este Maestro como su (ya no tan) joven Padawan es hacer de ésta la actividad principal a la que dedicar mi tiempo (profesionalmente hablando, claro).

Es una decisión difícil, porque todo cambio asusta y en este caso requiere un esfuerzo extra. Pero llevo esperando desde los 16 años que llegase un momento así. Creo que ha llegado la oportunidad que buscaba y voy a dejarme la piel porque esta historia funcione. Don Luciano me entenderá. Algún que otro allegado también. Que no me entendáis el resto, no me preocupa en exceso: es lo que tiene hacer una anotación muy personal… XD

Sigo aquí (cultivando mi silencio)

Más de un mes sin escribir es mucho para un blog. Lo cierto es que no he escrito apenas nada, ni siquiera para PyA. Pero llevo he pasado un mes convulso, si se me permite la expresión, en que me he dedicado casi en exclusiva al bautizo de Víctor y a cultivar mi silencio.

Cuando la situación a nivel laboral es borrosa – no, no es por efecto de la crisis -, lo cierto es que te apetece poco sentarte delante de la pantalla y mirar ese frío cursor parpadeante que espera que aporrees unas cuantas teclas para contar algo a los demás.

Es curioso que lo esté haciendo ahora mismo, porque la sensación de vacío continúa en mi estómago. Pero tengo muchas ideas en la cabeza y esta es una forma como otra cualquiera de comenzar a tachar cosas de mi lista de cosas por hacer.

La primera ha sido trastear un rato con el Photoshop.

Convertir una mesa en un lugar de trabajo

Transformar un escritorio en un lugar de trabajo no es sencillo. Al menos para mí es muy difícil.

Mi escritorio tiene un tamaño más que aceptable. Pero siempre está demasiado desastrado. Y ahora que me he propuesto cerrar todos los frentes que tengo abiertos y abrir alguno más complejo que los habituales, necesito un escritorio minimalista y lleno de claridad. Desde luego, no como el que tengo.

Por tanto mi objetivo es transformar una mesa de estudio en un lugar de trabajo (algo así como un Escritorio 2.0 +). Esto me ha hecho pensar en un concepto que está muy de moda en los centros de bricomanía aka. Leroy Merlin aka. Ikea: la ordenación.

Es esencial tener todo a la vista, a mano, pero sobre todo, tenerlo en orden. Creo que esto te transmite serenidad y claridad, que se plasman de una forma u otra en tus ideas.

Así que durante estos días de vacaciones forzosas voy a poner patas arriba mi estudio hasta que consiga hacer de él casi una oficina.

Dios aprieta…

… pero no ahoga. Bueno, al menos eso dicen. Pero últimamente la cosa se está poniendo dura de cojones…
Hay muchos motivos por los que apenas actualizo el blog. Tengo muchas cosas que decir, pero apenas tiempo para sentarme a hacerlo. Tengo demasiados frentes abiertos y necesito dedicar todo mi tiempo a ir cerrándolos.

Es como todo en esta vida: altibajos. En la vida de este blog ya ha habido algunas etapas parecidas. Y sigo aquí. Por algo será.

Proyectos y personas

De no haber sido mi vida hasta ahora tal y como ha sido (que conste que no me quejo en absoluto) estoy seguro que haría ya algún tiempo que hubiese emprendido una aventura empresarial.
Por supuesto que me veo siendo mi propio jefe. Es mi meta. Bueno,una de mis metas. Pero no es sencillo dar el primer paso y emprender.
Estuve tentado de hacerlo una vez, hace un par de años. Pero ahora estoy seguro de que hubiese fracasado. Y no porque el proyecto fuese malo, no. De hecho estaba en funcionamiento y era apostar por un caballo ganador. Pero era una cuestión de que el que iba a ser mi socio no era la persona adecuada.

Hoy, apenas dos años después, tengo acumulada cierta experiencia en el ámbito empresarial que me hace ver las cosas de otra manera, he conocido un par de personas que me dan las buenas vibraciones que no conseguí hace un tiempo, y, lo más importante, he tenido una idea bastante buena.

A lo largo del mes de junio, mes complicado a todos los niveles para mí, mantendré un par de reuniones tras las que decidiré si emprendo el camino que he comenzado a vislumbrar.

Será una carrera de fondo, puesto que a veces no todo es cuestión de tener una idea nunca vista, sino de dar una vuelta de tuerca a ideas ya vistas. Y este es el caso.

Pero también creo que hay viajes que hay que realizar con compañía. Y saber elegir ésta es esencial. Será el caso. Por esto, antes de poner sobre la mesa todas mis cartas debo estar seguro de la honradez de los demás jugadores.

Porque no basta con tener cuatro ases para ganar una partida, y un mal socio puede arruinar la mejor de las ideas.