
¡Que bonito es cambiar! ¡Y qué hasta los mismísimos estoy de hacerlo!
Pues bien, parece que ha llegado el momento. Hoy es el último día de trabajo en mi actual empresa. Mi actual jefe ya conoce mi intención de no continuar en su barco. Creo que he conseguido una salida elegante dejándome una puerta abierta, y aunque ahora eso no esté entre mis planes, dejaré miguitas de pan en el camino por si hay que volver atrás alguna vez.
Si todo va según lo previsto, dedicaré los próximos días a poner orden en algunos asuntos que requieren de mi atención, y el próximo día 15 me uniré por fin a Don Luciano, mi futuro Mentor, y comenzaré una actividad frenética de la que espero obtener frutos en pocos meses (quiero irle arrebatando a Botín algunos metros cuadrados de mi pisito, que ahora mismo es en realidad su pisito…) y dé el giro definitivo a mi vida.
Mis planes para conquistar el mundo tendrán además algún otro frente abierto, pero mi propósito último al unirme a este Maestro como su (ya no tan) joven Padawan es hacer de ésta la actividad principal a la que dedicar mi tiempo (profesionalmente hablando, claro).
Es una decisión difícil, porque todo cambio asusta y en este caso requiere un esfuerzo extra. Pero llevo esperando desde los 16 años que llegase un momento así. Creo que ha llegado la oportunidad que buscaba y voy a dejarme la piel porque esta historia funcione. Don Luciano me entenderá. Algún que otro allegado también. Que no me entendáis el resto, no me preocupa en exceso: es lo que tiene hacer una anotación muy personal… XD